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Los perros en la Edad Media

La Edad Media caracterizó a sus habitantes por tener una estrecha relación con los animales. En un mundo predominantemente agrario, con una economía de subsistencia, los animales eran valiosos activos para asegurar la supervivencia. Ya sea como fuerza de trabajo o como fuente de materia prima, los animales tenían gran valor. No obstante, la mayoría de las veces su valor venía dada por su utilidad y no por sí mismos.

¿Qué ocurría con los perros? El mejor amigo del hombre tenía en este caso el papel de participar en las cacerías, uno de los grandes deportes de la época, pero a partir de aquí irían mejorando su estatus como animal de compañía. El cuidar y pasar tiempo con estos animales estrecharía vínculos entre perro y hombre, pues las primeras funciones que aprendían los pajes era a cuidar de los caballos y los perros de su señor. Muchos nobles poseían gran número de perros dedicados a la caza, y eran considerados un símbolo del prestigio de su poseedor, marcado por el número y la calidad de sus ejemplares. En los registros de propiedades, los perros aparecen indicados con su nombre propio.

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Escena de caza en un fresco de San Baudelio de Berlanga (siglo XII)

La importancia de los perros para la caza queda demostrada ya desde inicios de la Edad Media, sobre todo en poblaciones germanas, hasta el punto de desarrollarse una serie de leyes para la protección de estos animales. Entre los burgundios, la ley obligaba al ladrón de un perro a besar su trasero en público como castigo, y en caso de negarse, debía pagar 5 sueldos a su propietario y 2 al tribunal público. Los francos de la cuenca parisina elevaban esta multa hasta 15 sueldos para indemnizar al propietario del perro, cuyo potencial de caza había menguado con la pérdida del ejemplar.

Fue a partir del siglo XII que la figura del perro empezó a ir más allá de su papel en la caza, cuya consideración comenzó a cambiar para convertirse cada vez más en un animal de compañía. De hecho, muchos perros fueron criados con el único propósito de servir como mascotas. La gran contribución a las razas caninas fueron los perros falderos, animales de pequeño tamaño y aspecto adorable que podían ser tomados en el regazo.

San Bernardo de Claraval llegó a decir que no se amaba de verdad a una persona si no se amaba a su perro. Y San Roque ayudó a cambiar la consideración de estos animales, ya que en su leyenda, un perro fue el único compañero que tuvo el santo cuando estuvo contagiado por la peste, acudiendo todos los días a alimentarle con un panecillo. En otra versión de la leyenda, fue este perro el que curó al santo de su enfermedad lamiendo sus heridas. El perro comenzó a ser considerado símbolo de fidelidad.

San Roque
San Roque acompañado de su perro

A los dominicos se les conocía como “perros” o “sabuesos” del Señor, por su tenacidad a la hora de perseguir herejes. La propia leyenda de Santo Domingo, fundador de la orden, explica que su madre Juana de Aza, mientras estaba embarazada, soñó que un perrito salía de su vientre con una antorcha encendida en la boca, preludio de que santo Domingo iluminaría el mundo con la predicación. Por ello, uno de los símbolos del santo es precisamente un perro con una antorcha.

Santo Domingo con sus símbolos, por Claudio Coello.

 

A finales de la Edad Media, el cambio de la sociedad propició que los perros tuvieran un papel en la casa, no ya como ayudantes de la caza sino como fuente de diversión y comodidad hogareña. El filósofo renacentista León Battista Alberti recomendaba que hubiese siempre perros en la casa para que los niños jugaran con ellos, y así la casa estuviera siempre animada con los gritos de los niños y los ladridos de los perros. Tanto es así que comienzan a aparecer más en el arte dentro de los hogares nobles y burgueses, como ese símbolo de fidelidad pero también relacionados con las escenas domésticas y con sentido estético. En la serie de tapices de “La Dama y el Unicornio”, cuyo tema central es el disfrute de los sentidos, aparecen perros en todas las escenas.

 

La dama y el unicornio: À mon seul désir. Museo de Cluny, París

Redactor: Jesús Sahuquillo Olivares

Recursos web: 

MUÑIZ MORALES, D.C. De perros, mangostas y papagayos: animales de compañía en los tiempos medievales. https://mad.hypotheses.org/546

El perro en la Edad Media

http://www.cinofilia-sud.com.ar/informacion/cultura2.php

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2 comentarios sobre “Los perros en la Edad Media

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