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Falsos mitos en torno a la figura del samurái (I): La katana

Un antiguo proverbio japonés dice: “de entre las flores, la del cerezo. De entre los hombres, el samurái”. Éste aforismo encarna a la perfección el carácter casi sobrehumano que se ha construido en torno a la figura del samurái. Éstos guerreros japoneses fueron la casta dominante en el archipiélago durante cerca de setecientos años, desde el inicio del periodo Kamakura, a finales del siglo XII, hasta el final del periodo Edo, a finales del siglo XIX. Tantos siglos de hegemonía social y cultural han dejado una fuerte impronta en el imaginario colectivo y la cultura popular, no solamente en su país, sino en todo el mundo. El samurái es un guerrero honorable, diestro en el uso de la espada y con un código ético estricto e irrompible. Poseemos una imagen romántica del samurái, instaurada por la propia casta samurái como forma de legitimación, y distintas artes como la literatura, el cine o el manga no han hecho sino reforzar y extender esta idea.

En esta serie de artículos observaremos algunos de los más extendido falsos mitos del samurái y explicaremos por qué no son históricamente veraces. Comenzaremos hablando del samurái como espadachín.

El espadachín habilidoso

La figura del samurái está intrínsecamente ligada a su katana, y siempre se resalta su habilidad marcial con esta arma en concreto. La imagen clásica del samurái lo muestra combatiendo con su sable, ya sea en duelo o en batalla campal. Pues bien, es erróneo que el samurái sea por definición un espadachín. Más bien al contrario.

El samurái es, por definición, un arquero a caballo. Ya desde el siglo X, antes de su ascenso a la cúspide social, los samuráis se convirtieron en arqueros montados. Aunque en su entrenamiento se incluían otro tipo de armas, la principal era el arco.

Samurái montado se enfrenta a los mongoles durante la invasión de 1281

Si un samurái se veía obligado a luchar en tierra, para el combate prefería un arma de mayor alcance como la yari, una pica de hasta 6 metros de altura, o la naginata, una lanza con una hoja al final del asta, mucho más efectivas que las espadas para atravesar la resistente armadura samurái.

Samurái con naginata y perrete

El samurái usaría su katana sólo si no podía usar su arco y su lanza. Existe la creencia de que los samuráis usaban la espada porque no había honor en matar a un enemigo si no podías mirarlo a los ojos, y que por ello rechazaron utilizar armas de fuego. Ésta idea, relacionado también con el falso mito del samurái como guerrero de honor intachable que veremos más adelante, se aleja de la realidad ya que los samuráis no sólo eran arqueros por definición, sino que emplearon ampliamente las armas de fuego. Desde su introducción por los portugueses en 1543, el arcabuz fue fabricado en masa por los japoneses. Fue famoso su uso en la batalla de Nagashino, donde los samuráis del clan Oda derrotaron a la poderosa caballería del clan Takeda gracias al inteligente uso de los arcabuces.

Arcabuces japoneses conocidos como Teppo o Tanegashima

Su imagen como espadachines es más bien tardía. Durante el periodo Edo, con la unificación de Japón con la instauración del shogunato Tokugawa, las cruentas guerras intestinas terminaron y dieron paso a un largo periodo de paz. Los samuráis se convirtieron en la casta hegemónica, y portaban dos espadas, una larga (katana) y una corta (wakizashi), en una pareja conocida como daishō (literalmente, grande y pequeña). Los samuráis eran los únicos que podían portar armas, y la daishō era el símbolo de su estatus social. Las multitudinarias batallas acabaron, y los conflictos se redujeron a duelos, para los cuales los samuráis se servían de la katana. Todo esto hizo que la figura del samurái quedase identificada con su destreza con la espada.

Fotografía de samuráis en Satsuma durante la guerra Boshin.

En la próxima ocasión pondremos en tela de juicio el estricto código de honor del samurái.

Redactor: Jesús Sahuquillo Olivares

Bibliografía:

LÓPEZ-VERA, Jonathan. Historias de samuráis, Satori Ediciones, 2016.

IZUKA, Kunio y SINCLAIRE, Clive. Samurai: The Weapons and Spirit of the Japanese Warrior, 2001.

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6 comentarios sobre “Falsos mitos en torno a la figura del samurái (I): La katana

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